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Las ventas han cambiado.

Cuando era pequeño, había un kiosko, y para llegar a él, teníamos que cruzar una carretera si queríamos comprar chucherías y caramelos.

No es que fuese demasiado peligroso, pero a nuestros padres no les hacía mucha gracia que jugásemos cerca de ahí y muchos de los niños tenían prohibido cruzar si no era acompañado de un adulto.

Os podéis imaginar cómo sigue la historia.

No me pilló ningún coche 🤭

Y así fue cómo descubrí a mis primeros clientes dispuestos a pagar por algo que “necesitaban”.

A medida que he ido creciendo, me he dado cuenta que los mejores vendedores no saben vender.

Los mejores vendedores están para servir.

  • Si algo es útil, te sirve.
  • Si algo te sirve, lo quieres.
  • Si lo quieres, estarás dispuesto a pagar por ello.
  • Y si cuando lo usas, sigue siendo útil, lo seguirás usando y además se lo recomendarás a tus seres queridos.

Yo no te voy a enseñar a vender  “hielo a un esquimal en el polo norte”.

A ese esquimal yo le diría que se compre una estufa en otra tienda, que le será más útil.

Y es posible, cuando se vaya a vivir al Caribe, me llame porque ahora sí necesita hielo.

Porque confía en mí.

O tal vez ni se acuerde de quién era ese chico que le recomendó comprar la estufa.

Pero no importa, porque prefiero perder una venta, que tener un esquimal descontento con el “hielo mágico” que le vendí.

Y curiosamente cada vez vendo más, mejor y con menos esfuerzo.

Recibimos miles de impactos continuamente, no dejamos de mirar las pantallas de nuestros móviles y ya casi nada nos sorprende.

Como dice mi amigo Fanego, a nadie le importan tus anuncios.

Por eso hay que ser diferentes, metódicos y prácticos.

Definir los procesos y usar la tecnología para llegar a más gente, en menos tiempo.

Los procesos lo son todo, la tecnología “simplemente” ayuda.

Pero ayuda MUCHO.

Resolver un problema específico, tener un posicionamiento claro, armar procesos que se puedan automatizar y darle “caña”.

No hay más secreto.

Imagina que eres capaz de obtener información de todas las tiendas de chucherías del mundo que tengan una calle delante.

Imagina que eres capaz de saber la densidad de niños que viven cerca de esas tiendas.

Imagina poder poner un robot que cruce la calle todos los días, de las tiendas que hayas seleccionado y les lleve caramelos a los niños.

Imagina hacerlo todo con un botón de “play” y controlarlo desde un cuadro de mando.

Eso es AUTOMATIZAR UN PROCESO DE VENTAS.

Y eso es lo que estamos construyendo, una comunidad de profesionales que quieren ayudar, que quieren servir, que quieren generar impacto y que se apoyan en la tecnología para hacerlo todo más rápido, a gran escala.

Apúntate al curso para aprender las técnicas que usamos nosotros mismos y con nuestros clientes.

Te sorprenderán 🙂