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En toda organización hay enormes costos ocultos íntimamente relacionados con el “Iceberg de la Ignorancia”. En este artículo planteo qué podemos hacer al respecto.

Han pasado 30 años desde la publicación del estudio realizado por Sydney Yoshida, en 1989, relativo al Iceberg de la Ignorancia, y sin embargo, pareciera estar más vigente que nunca. 

El Iceberg de la Ignorancia muestra cómo, dentro de las organizaciones, una gran cantidad de información, procesos, actividades y conocimiento, pasan totalmente desapercibidos para la alta dirección (y por supuesto que para los dueños en las empresas medianas); y esto, por supuesto, tiene un impacto y un costo enorme.

Dicho desconocimiento, por si fuera poco, es solamente una de las razones por las cuales las organizaciones están perdiendo una cantidad increíble de recursos, mismas que podemos catalogar como disfunciones organizacionales.

El costo de las disfunciones organizacionales

Conforme a la Teoría de los Costos Ocultos (Savall -Zardet), las disfunciones organizacionales y los desempeños no generados en las organizaciones, provocan pérdidas que equivalen del 40% al 400% del valor anual de su nómina. Déjame ponerte un ejemplo en números, simplemente para dimensionar el tamaño del problema:

  • La empresa XYZ cuenta con 1,000 empleados, con un salario promedio anual de $56K dlls por empleado (promedio de ingreso en EEUU)
  • Dicha empresa, del sector de servicios, tendría un costo oculto de entre $56 a $112 millones de dlls anuales
  • Esto representa un costo oculto de entre el 100% al 200% de su nómina anual
  • Esta es una cantidad monstruosa y, además, ¡¡los costos ocultos no se ven reflejados en la contabilidad!!

Otras disfunciones organizacionales, por mencionar sólo algunas, son:

  • Mala comunicación
  • Deficiente organización del trabajo
  • Malas condiciones de trabajo
  • Estructura organizacional inadecuada / obsoleta (sistemas, procesos, tecnología)

¿Qué hacer con el Iceberg de la Ignorancia?

Desde hace varios años, he trabajado en el desarrollo y aplicación de una metodología que nos permite detectar las disfunciones organizacionales que, como mencioné anteriormente, en la mayoría de los casos son desconocidas para la alta dirección. A esa metodología, en nuestra organización, le llamamos Diagnósticos Hiper-colaborativos.

Ahora bien, para enfrentar al Iceberg de la Ignorancia, se requiere de un proceso de diagnóstico organizacional, basado en un ejercicio anónimo y confidencial en el que los participantes (staff a todos los niveles) puedan realmente externar y compartir su sentir, su perspectiva, su experiencia y su punto de vista, de una manera libre y abierta, sin condicionamientos jerárquicos o por el estilo de liderazgo imperante en la organización.

En este tipo de procesos las encuestas tradicionales, basadas en cuestionarios o entrevistas, son poco efectivas; razón por la cual se requiere de un método donde el staff sienta la confianza absoluta de expresar lo que realmente sabe y piensa.

Afortunadamente, nuestra metodología incluye la utilización de aplicaciones tecnológicas que permiten la realización de dicho ejercicio anónimo y confidencial, en un ambiente colaborativo, que además de que ha probado ser poderoso, rápido y efectivo, enriquece no solo la identificación de dichas disfunciones organizacionales sino también de las causas que las originan.

Cuando se descubre la verdad

La buena noticia, para aquellas organizaciones que realicen este tipo de diagnósticos, es que este proceso funciona, además, como un ejercicio de catarsis. ¡¡Y no sólo eso!! Este proceso, bien diseñado y coordinado, representa una oportunidad invaluable para despertar la participación, el involucramiento y el compromiso de las personas en la formulación e implementación de las soluciones requeridas.

En otras palabras, este proceso de diagnóstico hiper-colaborativo puede ser el detonador para “despertar y aprovechar la inteligencia colectiva de las organizaciones para que éstas sean más productivas e inteligentes”.

Convirtiendo los costos ocultos en utilidades

Realizar un proceso de diagnóstico hiper-colaborativo tiene un potencial enorme y, sin dudas, viene aparejado de una oportunidad económica de la misma o mayor magnitud, pues puede ser el punto de partida para convertir los costos ocultos en utilidades, y las disfunciones organizacionales en oportunidades de mejora.

Para iniciar este proceso se requiere de humildad y valor, pero sobre todo, de un liderazgo maduro, dispuesto no sólo a conocer la verdad, sino a emprender las acciones que le permitan transformar sus disfunciones organizacionales en acciones de mejora y éstas, a su vez, en ventajas competitivas dentro de su sector.

¿Crees que el Iceberg de la Ignorancia aplica a tu organización?

¿Crees que los directivos de tu empresa apoyen la realización de un diagnóstico hiper-colaborativo para saber el sentir real en tu organización?

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